sábado, 14 de mayo de 2011

Derecho, cachivaches y maquinitas.


Cuando empecé a trabajar como Abogado todavía usábamos los libros de Aranzadi de Legislación y Jurisprudencia, esos que hoy en día sirven, fundamentalmente, para adornar estanterías. Luego llegaron los ordenadores con letra blanca o naranjilla sobre negro y las bases de datos, primero en un disco y solo en un equipo al que había que ir para hacer la consulta. No había redes.

Todavía me acuerdo de la sensación de los primeros teléfonos "móviles", unos auténticos trastos montados en coches de lujo.

Mi hermano me decía que para qué quería un ordenador si tenía una máquina de escribir eléctrica.

Y muchos dijimos que nunca tendríamos móviles: hoy en día casi todo el mundo tiene y no solo para llamadas y mensajes cortos sino también para acceder a la red de redes y al correo electrónico. Que es casi imprescindible.

Los clientes esperan que respondas al minuto. Y se reciben decenas de mensajes al día. La gestión del correo electrónico pasa a ser una habilidad esencial.

La verdad es que soy de los "conectados" casi permanentes, y no solo por el trabajo, aunque hayan sido necesidades profesionales las que me hayan convertido, como a muchos, en un e-abogado.

Saludos cibernéticos.

11 comentarios:

Amy Puyol dijo...

Y hasta tienes blog.

Fernando Poo dijo...

En el día a día no podemos desconectar pero de vez en cuando vienen bien unas vacaciones.

Fledi dijo...

El finde es para desconectar,¿No?

Noelia Rico dijo...

Yo no voy a ningún sitio sin mi Aifon.

Scouress dijo...

We're wired, chained, like never before.

Katie dijo...

Oh yeah

Evian dijo...

Los tiempos cambian y hay que adaptarse.

Andrés dijo...

Estamos en la era de lo que llamo la 'jornada difusa'. Un martes puedes quedarte en casa si van a ir a arreglar la lavadora porque desde el ordenador de allí trabajas igual que en el del despacho; pero, a cambio, un sábado durante la comida con amigos te llega un e-mail que tienes que responder. Recuerdo (con nostalgia) los tiempos en que la separación entre el ocio y su negación, el 'neg-ocio', era clara y nítida.

Ambrosio Bond dijo...

Muy buena la definición de la jornada difusa. Efectivamente, para bien y para mal; y al final casi que sería mejor volver atrás, pero eso ya no es posible.

Grüne Seele dijo...

Me ha encantado lo de la "jornada difusa"! También su blog, D. Francisco!! Yo desde que trabajo padezco outlook dependencia!

D. Customer dijo...

Lo que no entiendo es que, encima, tengas tiempo para el blog. Un abrazo.