martes, 1 de marzo de 2011

Derechos humanos y relaciones internacionales


Los recientes acontecimientos en Túnez, Egipto y Libia ponen de manifiesto la vigencia y necesidad de proteger en todo el mundo los derechos humanos.
El Derecho es propio de cada país, y los demás Estados deben, en principio, respetar la independencia de cada Estado y su capacidad de dotarse de las leyes y forma de gobierno que sean.
Pero existen ciertos derechos humanos, derechos que se reconocen a todo ser humano, y que deben ser respetados por todos los Estados. Son mínimos imprescindibles que todos, y más los ciudadanos de países democráticos, debemos exigir.
La conveniencia de comerciar (comprando petróleo, vendiendo armas, etc.) con los dictadores no debe prevalecer sobre esa exigencia.
Muchos sentimos vergüenza de las fotos de los líderes occidentales (españoles incluidos) riéndole las gracias a Gadafi.
Ya sé que es difícil. Poderoso caballero es Don Dinero, y a veces se considera que tratar y comerciar con dictadores peligrosos les apacigua.
No sé cómo terminarán las rebeliones del norte de Africa y sus posibles ecos. Quizá no se alcancen los objetivos deseados en su totalidad, pero espero que supongan un paso real hacia la democracia, los derechos humanos y la lucha contra la corrupción. La caída del muro de Berlín y de las antiguas dictaduras de los países del Este de Europa desde 1989 ha constituido, en términos generales, un progreso frente al gulag, la represión y la socialización de la pobreza, aunque no todo es perfecto y queda mucho por mejorar en alguno de estos países.
Seamos prácticos, defendamos los derechos humanos.