lunes, 15 de febrero de 2016

La nueva pena de prisión permanente revisable

El 1 de julio de 2015 entró en vigor la reforma operada en el Código Penal en virtud de la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo siendo sin duda una de las principales novedades de la reforma la introducción de la pena de prisión permanente revisable para determinados delitos de extrema gravedad.

Así, esta pena se prevé ahora para delitos de asesinato en los que la víctima sea menor de dieciséis años o una persona especialmente vulnerable por su edad, enfermedad o discapacidad; para el asesinato que siga a un delito contra la libertad sexual cometido por el autor contra la víctima; los cometidos en el seno de una organización criminal; asesinatos en serie cuando el reo fuera condenado por la muerte de más de dos personas. También se castiga con prisión permanente revisable al que matare al Rey, la Reina, al Príncipe o a la Princesa, al Jefe de un Estado extranjero, determinados genocidios y crímenes de lesa humanidad con homicidio, agresión sexual.

Dicha condena consiste en la imposición de una pena de prisión de duración indeterminada (prisión permanente), pero sujeta a un régimen de revisión. Ese carácter revisable parte del cumplimiento previo de una parte relevante de la condena (entre veinticinco y treinta y cinco años con carácter general dependiendo de la cantidad de delitos cometidos y su naturaleza), una vez transcurrido el cual el Tribunal, de oficio cada dos años o a solicitud del penado, revisará si el condenado debe ser mantenido en prisión o si, considerando acreditada su reinserción, puede obtener una libertad condicionada por un periodo entre cinco y diez años a determinadas exigencias y controles que en caso de ser incumplidos supondrán la revocación de la misma y el reingreso en prisión.

Existen precedentes de esta figura en nuestro derecho penal pero lo cierto es que desde que el Código Penal de 1932 eliminó la cadena y la reclusión perpetua -así como la pena capital reintroducida posteriormente en el Código Penal de 1944 y abolida nuevamente por nuestra actual Constitución-, no habíamos vuelto a tener una cadena perpetua, siendo ésta la situación la que se mantenía hasta la nueva reforma penal. No obstante, es una pena que si se prevé en varios países europeos de nuestro entorno como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, con un contenido más o menos similar al nuestro, si bien es cierto que en algunos países, como por ejemplo Alemania, la pena de privación de libertad temporal máxima no supera los quince años, límite notablemente inferior a los 40 años que establece nuestro Código Penal como límite máximo de cumplimiento efectivo de la condena para los casos de excepcional gravedad.

A nuestro entender la introducción de esta nueva pena en nuestro sistema penal se enfrenta a la difícil tarea de compatibilizar la creciente demanda ciudadana de seguridad frente a determinadas formas de delincuencia muy grave, con los fines de reinserción social vigentes en nuestro Derecho Penal. Dicha compatibilidad pasa necesariamente por velar por el correcto funcionamiento de los mecanismos de revisión de esta pena y a la que en nada favorece la inclusión de unos plazos de revisión que consideramos excesivamente largos si los comparamos con la legislación de los países de nuestro entorno.

Roberto Fernández
Abogado

DOBARRO & ASOCIADOS

1 comentario:

Jαcqui Córtex dijo...

Efectivamente, cuando un delito es cometido a personas incapaces de defenderse o siendo algunas más vulnerables, es necesario incrementar la pena proporcionalmente a la gravedad del hecho punible, considerando siempre la situación del imputado al momento de consumar el delito, así como previamente a su realización.