lunes, 27 de junio de 2016

¿Es necesaria la corbata para los abogados?

Aunque la cuestión se puede plantear todo el año, con el verano y el calor se vuelve más actual: ¿es imprescindible que los abogados llevemos corbata? Por supuesto, hablo de nuestra práctica profesional, no de nuestra vida privada.

Y dentro de nuestra práctica profesional especialmente a la actuación ante Juzgados y Tribunales. En tu despacho dependerá de lo que en él se estile (algunos tienen viernes informal, pero solo el viernes), y con los clientes,  dependerá en gran medida cómo vayan ellos. Por lo demás, evidentemente, hablamos de abogados varones, porque a las abogadas no se las ve con corbata.

Pues bien, no es ocioso recordar que ya en 2012 la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Madrid estimó un recurso contra una decisión de una juez de impedir la actuación de un abogado por no llevar corbata.

Cuando empecé a ejercer, y a mí no me parece tanto tiempo, algún compañero mayor me decía que antiguamente los abogados debíamos ir a juicio vestidos de negro, con camisa blanca y corbata negra.  Pero ya entonces se admitían moderneces como llevar un traje gris o azul, una camisa seria y una corbata con cierto colorido.

El artículo 37 del Estatuto General de la Abogacía dice:
 1.      Los abogados comparecerán ante los Tribunales vistiendo toga y, potestativamente, birrete, sin distintivo de ninguna clase, salvo el colegial, y adecuarán su indumentaria a la dignidad y prestigio de la toga que visten y al respeto a la Justicia. 2. Los abogados no estarán obligados a descubrirse más que a la entrada y salida de las Salas a que concurran para las vistas y en el momento de solicitar la venia para informar. 

La verdad es que no he visto un abogado con birrete en toda mi carrera profesional, ni con otro tipo de sombrero, así que la dispensa de descubrirse no parece muy relevante.

En cuanto a que se adecue la indumentaria a la dignidad y prestigio de la toga  y al respeto a la Justicia, es claro que es una norma bastante poco precisa y que tiene que interpretarse según la realidad social del momento, conforme al art. 3.1 del Código Civil. Así pues, viendo a nuestros diputados sin corbata, al presidente de los EEUU sin corbata, etc., quizá ya no es imprescindible para respetar la dignidad de la Abogacía y la Justicia llevar corbata. Aunque yo pienso seguir llevando corbata a juicios, no tanto por convicción sino porque tampoco quiero hacer de ello cuestión.


Francisco García Gómez de Mercado

Abogado